La Importancia de la Formación Castrense para el Nacional-Socialismo

Por Oberstürmführer
La instrucción castrense, junto con la instrucción física e intelectual, son los cimientos fundamentales en la formación de todo nacional-socialista. La instrucción y la jerarquía castrense son imprescindibles para la correcta formación de los camaradas y para la adecuada marcha y desarrollo del Movimiento Nacional-Socialista.

Cuando hablo de “instrucción castrense”, me refiero a aquellas instrucciones orientadas a disciplinar, templar y a fortalecer tanto el cuerpo como el espíritu. Un ejemplo de estas instrucciones lo son las Formas Militares (formaciones, saludos, giros, etc.), la orientación, las marchas, los ejercicios físicos, los pasos de obstáculos y las planificaciones. Hay que dejar en claro que en esta instrucción castrense se descarta en forma absoluta el uso de armas de fuego y la enseñanza de su manejo.

Lamentablemente muchos camaradas –equivocadamente- reniegan de la instrucción castrense, restándole su valor formativo, debido a la desviación de la cual son victimas por parte de la propaganda del sistema; la cual les hace creer que la disciplina, la uniformidad y la jerarquía son enemigas de la “conciencia” y de la individualidad.

Otros afirman que el Nacional-Socialismo no es militarista y que estamos “en otros tiempos”, afirmando que la lucha se debe enfrentar sin organización, por el peligro de “ser infiltrados”. Los más prácticos reducen al Nacional-Socialismo a una doctrina política más dentro de las otras, desvinculándolo de su esencia castrense, de su jerarquía y de su mística. Igual situación ocurre con los “Hitleristas Esotericos” que ven en el nacional-socialismo una especie de iglesia o pseudo religión. (1)

Pero la importancia que tiene la instrucción y la organización castrense para el Nacional-Socialismo fue y será fundamental; ya que sin ellas los grandes logros del NSDAP en tiempos de paz y de las SS en tiempos de guerra, hubiesen sido imposibles de realizar sino hubiesen contado con una monolítica disciplina y una estricta formación y jerarquía militar.

No debemos olvidar que desde sus inicios NSDAP adopto el mando y la jerarquía militar como base de su organización; en donde las votaciones por mayoría o las deliberaciones colectivas no existían en ninguna de de las organizaciones del partido.

El hecho de haber adoptado el mando y la jerarquía militar, tiene una estrecha relación con el concepto nacional-socialista del respeto de la Personalidad y la consiguiente autoridad vertical.

Tampoco debemos relegar que tanto el Adolf Hitler, Max Aman, Rudolf Hess, Himmler, Heydrich, y casi la gran mayoría de los dirigentes del partido, fueron soldados o recibieron instrucción castrense. Alguien podrá objetar que recibieron instrucción castrense debido a la situación histórica que se vivía en Alemania y que por esa razón el NSDAP adoptó una organización castrense. En esto podrían tener algo de razón, pero no debemos desatender que la doctrina del Nacional-Socialismo se basa en las leyes de la naturaleza, y que estas leyes están en plena armonía con la jerarquía y la organización castrense. Sería ridículo, vergonzoso y poco doctrinario, plantear que el Nacional-Socialismo es igualitario, liberal, y parlamentarista, lo que sería una negación de su esencia y de su finalidad.

La instrucción castrense es y será para el Nacional-Socialismo un método extraordinario para forjar el carácter, templar el espíritu, fortalecer la disciplina, la camaradería, el espíritu de cuerpo, la voluntad y el espíritu de lucha. Solo a través de la instrucción castrense de los camaradas, de la jerarquización vertical de las unidades de combate nacional-socialistas, nuestras acciones serán eficaces, y nuestros objetivos serán alcanzados.

El caos, el desorden y la división son el sino del movimiento en la actualidad. Todo esto por la sencilla razón de que se carece absolutamente de disciplina, orden, espíritu de cuerpo, espíritu de lucha, unidad de mando y unidad de doctrina. Todo lo anterior por la ABSOLUTA carencia de una adecuada y estricta jerarquía NATURAL, como también, por la falta de una rígida DISCIPLINA y formación MILITAR.

Solo al contar con una UNIDAD DE HOMBRES, jerarquizados, disciplinados e instruidos dentro de la correcta doctrina del Nacional-Socialismo, terminaremos de una vez con los democráticos, timoratos, vacilantes, cómodos y contemplativos grupos o movimientos de tertulia o los llamados “nazis de salón” o “revolucionarios web” u “On line”.

¡Camaradas! No debemos nunca olvidar que el Orden sobre el Caos, es la médula de nuestra doctrina, y que sólo alcanzaremos el Orden a través de un estricto proceso de formación, enseñanza e instrucción castrense. Sólo con ella lograremos la Unidad de Mando y Doctrina tan ansiada y de que tanto carece el movimiento nacional-socialista actual.

Por lo tanto se hace urgente iniciar inmediatamente este proceso de reeducación, sin el cual el movimiento nacional-socialista esta condenado a desaparecer, o a ser presa de un proceso de descomposición o desviación de su esencia y de sus principios fundamentales. Por todo lo anterior el M.A.N.S. hace un llamado a todas las unidades o movimientos a iniciar este proceso de reeducación para asegurar la permanencia de nuestro movimiento, de nuestra raza y de nuestra nación.

Heil! Hitler!

Sieg! Heil!

¡No te rindas!

¡Siempre Adelante!

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Published in: on diciembre 13, 2007 at 8:20 pm  Comments (9)  

FILOSOFÍA

MORAL DE SEÑORES V/S MORAL DE ESCLAVOS

Como uno de los filósofos de la sospecha, Nietzsche desenmascara engaños, ilusiones y mistificaciones en el terreno de los valores y de la noción de conciencia. Para ello usa la genealogía que aplicada al estudio de las condiciones que determinaron la aparición de los valores «bueno» y «malo», permiten a Nietzsche distinguir entre una moral de señores y una moral de esclavos; una moral positiva y una moral reactiva, respectivamente. Esta distinción se fundamenta en la noción de decadencia, que Nietzsche aplica al conjunto de la cultura occidental desde el momento en que, por obra del socratismo, del platonismo y del cristianismo (al que denomina platonismo popular), se ha efectuado una tremenda inversión de los valores, ya que han puesto la vida, lo terrenal, el devenir y lo inmanente en función de la muerte, lo suprasensible, el ser inmutable y eterno, y lo trascendente. De esta manera, se ha invertido el auténtico sentido y se ha elaborado una filosofía que es una auténtica «calumnia», contra la que debe establecerse la transvaloración de todos los valores. Esta moral invertida, propia de los resentidos contra la vida, se impone históricamente gracias al judaísmo y a su producto más acabado: el cristianismo, que propicia la confabulación de los débiles que imponen la fuerza de su mayoría.
El hombre superior, el Noble, en el auténtico sentido moral de este término, es quien se ríe de los supuestos valores del mundo suprasensible; es el detentador de la Moral de los Señores que propugna los valores activos y afirmativos de la vida; es quien defiende la moral que dice sí a la vida. Es «quien concibe el concepto fundamental ‘bueno’ de un modo previo y espontáneo, es decir, lo concibe a base de sí mismo, y sólo a partir de él se forma el concepto ‘malo’» (Genealogía de la moral). En cambio, el esclavo, el débil, el impotente, es aquél que, resentido contra la vida, le dice no y en su lugar defiende valores reactivos: la compasión, la humildad, la resignación, la sumisión, la renuncia. Esta MORAL DEL RESENTIMIENTO es, pues, una moral invertida, reactiva, contraria a la moral de los señores que es la moral que no necesita ampararse en ficciones ni dioses para consolarse de la angustia que produce la debilidad de no dominar el carácter trágico de la vida. EL SACERDOTE (Arquetipo de la decadencia, sin importar su confesión), pastor de un rebaño de esclavos, es el prototipo de esta falsa moral invertida que proclama que «los miserables son los buenos; los impotentes, los bajos son los únicos buenos; los que sufren, los indigentes, los enfermos, los deformes son los únicos piadosos, los únicos benditos de Dios, únicamente para ellos existe bienaventuranza». Pero en la época de la muerte de Dios, el hombre todavía se degrada más, y engendra lo que Nietzsche llama el «último hombre», producto más acabado del proceso nihilista de la decadencia de la cultura. Ahora bien, el nihilismo surgido de la muerte de Dios permite también la superación del hombre y el surgimiento del superhombre, que será quien propiamente establezca la Moral de Señores después de efectuar la transvaloración de todos los valores.

Published in: on octubre 1, 2007 at 8:43 pm  Dejar un comentario